Patrona de la Orden Teatina

VIRGEN DE LA PUREZA

Todo comienza con un cuadro de María que fue donado a la Orden teatina por un tal Diego de la familia napolitana Bernardo de Mendoza, a la iglesia de San Pablo el Mayor; el cuadro hasta ese momento no tenía un nombre. Diego consultó a su confesor, el padre José Caracciolo, ilustrado hombre de la Orden teatina quien estimó justo pedirle a la misma Virgen del Cielo le revelara con cuál nombre le gustaría ser invocada. Para lo cual, Caracciolo estimó cosa buena decorar la imagen con el hermoso nombre de Pureza, título aprobado por Diego y los padres teatinos. Entonces, con júbilo se comenzó a llamar el cuadro: Virgen de la Pureza.

En 1956, en la basílica de San Pablo el Mayor de Nápoles, donde se encuentran los restos mortales de san Cayetano, fundador de la Orden teatina, se descubrió que en el fondo del cuadro estaban presentes algunas letras posiblemente cubiertas por las diversas restauraciones. Por encargo del padre March, General de los teatinos se descubrió el nombre del autor del cuadro: Luis Morales, pintor español llamado “El Divino”; además de las palabras “Du unu fit aliut no amictitur”, es decir, “Mientras se hace una cosa no se pierde la otra”, cuya interpretación maridó lógica el que se interpretara como “Mientras en su vientre generaba al Hijo de Dios, quedaba integra su virginidad”.

La devoción a la Virgen de la Pureza se difundió rápidamente en Nápoles, al grado que los padres teatinos de la iglesia de San Pablo la eligieron protectora de la casa Teatina. En 1647 fue elegido como nuevo superior el padre Juan de los Duques de Guastala. Al mismo tiempo que fue tomada la siguiente decisión: Que la mencionada Virgen María bajo el título de la Pureza, fuera la Patrona y Protectora de toda la Orden Teatina.

El Capítulo General de la Orden, celebrado en San Silvestre del Quirinal de Roma este mismo año de 1647, la proclamó Patrona de la Orden que le tributara un culto especial ya que “tantam Virginem, sub hoc titulo, in nostrae Congregationis Protectricem et Patronam saepius delegerimus”.
Tres años después, el Capítulo General de 1650, ordena que su fiesta se celebre en toda la Orden el 2 de febrero en coincidencia con la memoria de la Candelaria o Purificación de María, a los 40 días de su parto virginal. No fue así, en cambio, en San Pablo el Mayor de Nápoles, donde continuó a celebrarse, anualmente, el 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de María y aniversario del traslado de la efigie desde la casa particular de Don Diego Bernaldo de Mendoza hasta la más venerable de las basílicas teatinas en el mundo.

DEVOCIÓN:

Desde entonces, en su honor, se han levantado altares y capillas en todas las iglesias teatinas del mundo. Gracias al celo iluminado del Prepósito General P. D. Antonio March (1903-1988), muchas iglesias teatinas de hoy pudieron contar con una imagen de Ntra. Sra. de la Pureza.